El crimen organizado en Venezuela no desapareció tras la captura y salida del poder de Nicolás Maduro porque, según un análisis de InSight Crime, las estructuras criminales del país trascienden a una sola figura y están profundamente arraigadas en las instituciones políticas, las fuerzas de seguridad y las economías ilícitas del régimen.
Investigación de InSight Crime
La investigación sostiene que durante décadas las redes de tráfico de drogas, la minería ilegal, las bandas carcelarias, las guerrillas y funcionarios estatales se integraron en una estructura interconectada que la organización define como un “Estado híbrido”.
Bajo este modelo confluyen lealtad política, poder militar, economías ilícitas y corrupción. Por ello, aunque las figuras de la cúpula del régimen cambien, las redes que sostienen las actividades criminales tienen capacidad para mantenerse operativas.
De acuerdo con InSight Crime, Hugo Chávez sentó las bases para que sectores militares y estatales se beneficiaran de economías ilícitas, mientras que Maduro posteriormente institucionalizó el sistema mediante alianzas con diferentes actores.
Entre las estructuras identificadas por la organización se encuentran los colectivos, grupos armados civiles vinculados al control territorial y la represión política; los pranatos, liderazgos penitenciarios que obtuvieron autonomía a cambio de reducir la violencia visible y posteriormente ampliaron su influencia fuera de las cárceles; el Cartel de los Soles, señalado por sus vínculos con redes de narcotráfico dentro del ámbito militar, y los llamados sindicatos mineros, que controlan actividades de extracción de oro mediante acuerdos de protección y reparto de ganancias.
Medidas de Delcy Rodríguez serían una reestructuración interna
El informe también analiza las primeras medidas adoptadas bajo el régimen de Delcy Rodríguez, entre ellas la deportación de Álex Saab a Estados Unidos en mayo de 2026, purgas policiales y operativos en zonas mineras.
Sin embargo, InSight Crime considera que estas acciones representan principalmente una reestructuración interna y no una reforma estructural del sistema.
La organización advierte que las bases de la estructura criminal permanecen intactas debido a su carácter descentralizado. Además, figuras señaladas por sus vínculos con actividades ilícitas, como Diosdado Cabello, continúan operando dentro del aparato estatal.
Reformas de fondo
Para desmantelar las estructuras criminales, InSight Crime plantea la necesidad de cambios profundos que vayan más allá de la salida de determinados funcionarios.
Entre las medidas propuestas están la depuración y despolitización de los cuerpos policiales y militares, la reconstrucción de un sistema judicial independiente, la generación de oportunidades económicas y salarios dignos para los funcionarios públicos que reduzcan los incentivos para la corrupción, además de una cooperación internacional sostenida.
La investigación concluye que el desafío para Venezuela no consiste únicamente en sustituir a quienes ocupan la cúpula del poder, sino en desmontar las redes políticas, económicas, militares y criminales que durante décadas permitieron la consolidación del régimen.













