El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, presentó este miércoles ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado la hoja de ruta de la administración del presidente Donald Trump para Venezuela, a casi un mes de la operación que culminó con la captura y extracción del dictador Nicolás Maduro.
Rubio afirmó que el objetivo estratégico de Washington es conducir al país hacia una fase de transición que permita consolidar “una Venezuela amistosa, estable, próspera y democrática”.
El jefe de la diplomacia estadounidense inició su declaración señalando que la crisis venezolana había llegado a un punto límite: “Era una situación insostenible y tenía que ser atendida. Y fue atendida».
Durante su intervención, explicó que la política estadounidense hacia Venezuela se estructura en tres fases: estabilidad, recuperación y transición democrática, y subrayó que el proceso será complejo y tomará tiempo.
Estabilización, recuperación y transición
Rubio describió la primera fase como un esfuerzo urgente para evitar un colapso interno tras la captura y extracción de Maduro. Explicó que la prioridad fue impedir escenarios de violencia, fracturas entre facciones o desplazamientos masivos. Para ello, Washington estableció “conversaciones directas, honestas y respetuosas” con quienes controlan actualmente las instituciones venezolanas. En este marco, detalló un mecanismo temporal que permite movilizar petróleo sancionado a precio de mercado, cuyos ingresos se depositan en una cuenta supervisada por EE.UU. y solo pueden usarse “para el beneficio del pueblo venezolano”.
Según Rubio, Venezuela estaba al borde de quedarse sin capacidad de almacenamiento y sin liquidez para pagar servicios básicos, por lo que este mecanismo permitió evitar un colapso inmediato. Añadió que las autoridades venezolanas han cooperado y que incluso “han prometido usar una cantidad sustancial de esos fondos para comprar medicinas y equipos directamente de Estados Unidos”.
La segunda fase, explicó Rubio, es la recuperación, centrada en normalizar la industria petrolera y sentar bases económicas para la estabilidad futura. “Sus recursos naturales son los que permitirán que Venezuela sea estable y próspera hacia adelante”, afirmó.
Señaló que el objetivo es reconstruir una industria petrolera “normal”, libre de corrupción y control político. En este sentido, reconoció que las autoridades venezolanas aprobaron una nueva Ley de Hidrocarburos que “erradica muchas de las restricciones de la era Chávez a la inversión privada”. Aunque consideró que la reforma “probablemente no va lo suficientemente lejos” para atraer grandes inversiones, destacó que representa “un gran paso desde donde estaban hace tres semanas”.
La tercera fase es la transición democrática, que Rubio describió como un proceso gradual para abrir espacios políticos reales y garantizar elecciones auténticamente competitivas. “Puedes tener elecciones todos los días, pero si la oposición no tiene acceso a los medios o no puede estar en la boleta porque el gobierno lo impide, eso no son elecciones libres y justas”, advirtió.
Subrayó que la liberación de presos políticos es un componente esencial de esta etapa. “Por algunas estimaciones, hasta 2.000 personas deben ser liberadas. Probablemente más lento de lo que me gustaría, pero están siendo liberadas”, dijo, y destacó que algunos excarcelados ya comienzan a reincorporarse a la vida política.
Rubio cerró su intervención reconociendo la complejidad del proceso, pero insistiendo en que los avances han sido mayores de lo esperado. “En tres semanas y media estamos mucho más adelantados de lo que creímos posible”, afirmó. Aunque advirtió que “estamos tratando con personas que han pasado la mayor parte de su vida viviendo en un paraíso de gánsteres”, aseguró que Estados Unidos confía en que Venezuela estará “mejor en tres, seis y nueve meses de lo que estaría si Maduro siguiera allí”.











