El padre Jhonny Arias, párroco de la iglesia El Buen Pastor de Puente Real, en San Cristóbal, sobrevivió durante seis horas atrapado bajo los escombros de un edificio en Los Corales, La Guaira, tras los terremotos registrados el 24 de junio.
Después de la experiencia, el sacerdote asegura que Dios le concedió una nueva oportunidad y que ahora debe transformar y purificar su sacerdocio, con mayor fe, esperanza y caridad.
“Ahora tengo dos fechas de nacimiento, el 9 de mayo y el 24 de junio, porque Dios me regaló una nueva vida en la que me tengo que transformar”, expresó durante una entrevista en el programa Háblame Bajito de Radio Fe y Alegría Noticias.
Arias había llegado a La Guaira el 23 de junio para reunirse con un matrimonio y conversar sobre un proyecto parroquial destinado a la construcción de un comedor para adultos mayores.
Al día siguiente, cerca de las 5:30 de la tarde, la pareja salió a comprar comida para la cena, mientras el sacerdote permaneció solo en el apartamento Costa Azul, ubicado en Los Corales.
Pasadas las 6:00 de la tarde recibió en su teléfono una alerta de terremoto. Se levantó y se ubicó entre la sala y la cocina. El movimiento comenzó de manera leve, pero aumentó rápidamente.
“Empieza un temblor leve, pero va subiendo, entonces corro hacia el marco de la puerta de la habitación y veo que la cocina se va hacia abajo. Luego me lanza la cama y el cuarto se va hacia abajo también”, relató.
El sacerdote se encontraba en el sexto piso de un edificio de 10 niveles cuando el movimiento provocó el colapso de parte de la estructura. Una lluvia de escombros lo dejó atrapado desde la cintura hacia abajo.
“Pensé que era el término de mi vida material”
Arias permaneció aproximadamente seis horas bajo los escombros. Durante ese tiempo podía escuchar las ambulancias y observar, entre las estructuras colapsadas, los vehículos que circulaban por la calle.
El aplastamiento de sus piernas afectó el flujo sanguíneo durante las horas que permaneció atrapado. Como consecuencia, los músculos lesionados liberaron toxinas que terminaron obstruyendo los filtros de sus riñones.
Posteriormente, el sacerdote necesitó someterse a diálisis como parte de su tratamiento médico.
La experiencia, que puso en riesgo su vida, llevó a Arias a reflexionar sobre su vocación y sobre la oportunidad que considera haber recibido para comenzar una nueva etapa.
Para el sacerdote, sobrevivir al terremoto representa no solo una segunda oportunidad de vida, sino también un llamado a renovar su compromiso religioso y a ejercer su sacerdocio con una mayor entrega hacia los demás.













