Un nuevo informe de Transparencia Venezuela expone con detalle cómo el proceso de automatización electoral en el país, lejos de garantizar transparencia, se convirtió en un negocio multimillonario que facilitó la manipulación de resultados y consolidó el control político del chavismo sobre el sistema de votación.
El documento, titulado “El negocio que buscaba consolidar el fraude electoral en Venezuela”, describe cómo el Estado venezolano destinó cientos de millones de dólares a sistemas de votación automatizados que terminaron atrapados en opacidad, corrupción, conflictos de interés y presiones indebidas sobre proveedores tecnológicos.
Según el informe, entre 1998 y 2025 el país invirtió sumas millonarias en la construcción, operación y renovación de plataformas electorales. Sin embargo, lo que comenzó como un esfuerzo para modernizar el proceso electoral terminó, según la ONG, en un mecanismo altamente vulnerable a la manipulación, especialmente tras la concentración del sistema en manos de un único proveedor en cada etapa: Indra (1998-2003), Smartmatic (2004-2017) y Ex-Clé Soluciones Biométricas (2018-2025), esta última operando en un contexto de sanciones internacionales y máxima opacidad.
El modelo de automatización electoral venezolano, lejos de garantizar transparencia, se convirtió en un negocio lucrativo para actores privados y políticos, y en un instrumento clave para consolidar el fraude electoral, advierte la ONG.
El mercado electoral venezolano se transformó en un circuito cautivo, alimentado por un calendario de elecciones constantes y contratos recurrentes de alto valor. La falta de licitaciones transparentes, la presión sobre proveedores y la ausencia de rendición de cuentas crearon un ecosistema ideal para la corrupción.
Transparencia Venezuela sostiene que esta concentración, sumada a la ausencia de controles independientes y a la captura institucional del Consejo Nacional Electoral (CNE), permitió que el sistema automatizado se convirtiera en una herramienta para adulterar los resultados de la elección presidencial de 2024.
La conexión argentina
Uno de los capítulos más reveladores del informe es el que detalla la participación de empresas argentinas en el negocio electoral venezolano. Transparencia Venezuela explica que, tras la ruptura con Smartmatic en 2017, el régimen chavista buscó proveedores alternativos que estuvieran dispuestos a operar bajo condiciones de opacidad y control político. Allí aparece Ex-Clé Soluciones Biométricas, una empresa con sede en Argentina y presencia en Venezuela desde mediados de los años 2000 como proveedor de sistemas biométricos.
El informe señala que Ex-Clé pasó de ser un proveedor secundario de tecnología de identificación a convertirse en el operador integral del sistema electoral venezolano, un salto que coincidió con la presión ejercida por el Estado venezolano para que Smartmatic cediera licencias, software y equipos. Según la documentación citada, esta transición no solo fue abrupta, sino que estuvo marcada por cesiones forzadas, contratos firmados bajo coacción y transferencias de propiedad intelectual que favorecieron a Ex-Clé.
La empresa argentina también habría actuado como intermediaria para la adquisición de máquinas de votación fabricadas en China, ensambladas y adaptadas bajo su supervisión. La nueva plataforma EC-21, presentada en 2020 como “diseñada en Venezuela”, en realidad dependía de hardware importado y de la integración tecnológica realizada por Ex-Clé. El informe subraya que esta empresa operó en un entorno de máxima opacidad, sin licitaciones públicas, sin auditorías independientes y con contratos millonarios cuyos detalles nunca fueron divulgados.
Ex-Clé fue sancionada por Estados Unidos en diciembre de 2020 por “apoyar materialmente” al régimen de Nicolás Maduro en la organización de elecciones sin garantías. A pesar de ello, la empresa continuó expandiendo su rol en Venezuela, no solo en el ámbito electoral, sino también en sistemas de registro civil, banca pública y plataformas de control social digital.
Herramienta de fraude
El informe concluye que la automatización electoral, que originalmente buscaba evitar fraudes y modernizar el proceso, terminó siendo utilizada para adulterar los resultados de la elección presidencial de 2024, cuando Ex-Clé controlaba la programación de las máquinas, las bases de datos biométricas, la transmisión de datos y la totalización. La empresa argentina se convirtió así en el “testigo clave del fraude”, según la ONG.
Transparencia Venezuela advierte que la combinación de opacidad, concentración tecnológica, dependencia de un proveedor sancionado y ausencia de controles independientes creó las condiciones perfectas para manipular los resultados electorales y consolidar un modelo que beneficia a actores privados y políticos a costa de la voluntad popular.
La organización insiste en que la única forma de recuperar la confianza en el sistema electoral venezolano es mediante auditorías independientes, transparencia total en los contratos, reformas institucionales profundas y la ruptura definitiva con el esquema de opacidad que ha dominado el proceso durante décadas.














