El consejo editorial de The Washington Post sostuvo que la estabilidad de largo plazo en Venezuela requiere fijar un calendario electoral, y sugirió al presidente Donald Trump anunciar ese cronograma durante su discurso ante la Asamblea General de la ONU.
A continuación el texto íntegro del editorial:
La estabilidad a largo plazo en Venezuela requiere la celebración de elecciones
Mientras la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, se prepara para reunirse el martes con el presidente Donald Trump en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, su excompañero de fórmula, Nicolás Maduro, permanece en una celda de una prisión de Brooklyn a unos diez kilómetros de distancia. Sus destinos dispares evidencian la influencia que Estados Unidos puede ejercer sobre Caracas.
Rodríguez ha demostrado ser más flexible de lo que muchos esperaban tras la operación de enero para capturar a Maduro, pero nos parece que está ganando tiempo. Por muchas sesiones fotográficas amistosas que consiga con funcionarios de la administración Trump, Rodríguez sigue siendo ilegítima. Cuanto más tarde Trump en presionar para que se establezca un calendario para la celebración de elecciones libres y justas, más se afianzará en el poder. Rodríguez podría estar suponiendo que, si logra sobrevivir al mandato de Trump, una futura administración estadounidense no estaría dispuesta a usar la fuerza militar para destituirla.
La libertad política es la mejor manera de garantizar una prosperidad económica sostenida. Un líder elegido democráticamente contribuirá a inspirar la confianza que las empresas estadounidenses necesitan para realizar inversiones de capital intensivo que tardan décadas en rentabilizarse. «Para lograr estabilidad y crecimiento, en última instancia, se necesita legitimidad», afirmó Ian Vásquez, vicepresidente de estudios internacionales del Instituto Cato.
El mes pasado, Trump dio un paso en falso con su desacertado acuerdo para otorgar al Pentágono una participación en aproximadamente una quinta parte de las reservas petroleras de Venezuela. El acuerdo pone al gobierno estadounidense en alianza con el turbio empresario Alejandro Betancourt.
El gobierno de Rodríguez también sigue siendo responsable de graves violaciones de los derechos humanos. A pesar de algunas concesiones humanitarias iniciales, las instituciones estatales venezolanas continúan realizando arrestos arbitrarios y torturando a presos políticos, según una misión de investigación de la ONU.
Trump ha dicho que Venezuela “aún no está preparada” para las elecciones. Las transiciones exitosas a la democracia rara vez ocurren de la noche a la mañana, pero el presidente corre el riesgo de alienar a sus propios seguidores en la diáspora si continúa demorando el proceso.
María Corina Machado, líder de la oposición venezolana, defensora de la economía de mercado y de la amistad con Estados Unidos, anhela regresar a su país tras nueve meses en el exilio y aspira a la presidencia. En diciembre pasado, salió clandestinamente de Venezuela, donde se encontraba escondida, para recibir el Premio Nobel de la Paz.
Muchos aliados de Trump entienden que las elecciones son un requisito indispensable para la estabilidad a largo plazo. Por ejemplo, el domingo, en Fox News, el senador Bernie Moreno (republicano por Ohio) propuso convocar elecciones en Venezuela para el 24 de julio de 2027, fecha que coincide con el cumpleaños del líder independentista venezolano Simón Bolívar.
Trump se ganaría el aplauso de inversionistas y venezolanos por igual si anunciara un calendario para las elecciones durante su discurso ante la Asamblea General. Rodríguez solo necesita viajar a Brooklyn para visitar a su antiguo jefe y comprender por qué cooperar le conviene.













