La crisis de los servicios públicos en Venezuela continúa agravándose, con cortes eléctricos prolongados y fallas recurrentes en el suministro de agua que afectan tanto a Caracas como al interior del país, obligando a miles de familias a recurrir a camiones cisterna, tanques de almacenamiento y plantas eléctricas privadas para cubrir sus necesidades básicas.
En sectores populares de Caracas, como Caucaguita y El Guarataro, el agua puede llegar apenas una vez al mes o estar disponible durante unas pocas horas a la semana. Ante esta situación, los vecinos deben organizarse para comprar camiones cisterna o adquirir recipientes de agua, cuyos precios representan un gasto adicional para los hogares.
La situación también afecta a urbanizaciones de mayores ingresos, donde los residentes recurren a grandes tanques de reserva y servicios privados para garantizar el abastecimiento.
En materia eléctrica, los apagones de varias horas y sin cronogramas oficiales se han extendido nuevamente desde febrero, después de una aparente estabilización durante 2025. Según el analista Efraín Rincón, de Consultores 21, los cortes diarios afectan al 99 % de los hogares del Zulia, al 98 % de los Andes y al 82 % de Caracas.
El deterioro es especialmente grave en el interior del país. En Maracaibo, las interrupciones eléctricas pueden alcanzar ocho horas diarias, mientras que en Barquisimeto se registran cortes de hasta seis horas, que también afectan el bombeo y la distribución de agua.
La crisis de ambos servicios se profundizó desde 2007 y se consolidó en 2014. El punto más crítico ocurrió durante el apagón nacional del 7 de marzo de 2019, que se prolongó durante varios días y dejó sin electricidad ni agua a buena parte del país.
Aunque las autoridades del régimen han anunciado planes de recuperación y nuevas inversiones en el sistema eléctrico, las fallas persisten. La demanda nacional ha superado los 15.700 megavatios, mientras que la generación disponible apenas supera los 13.000 megavatios, según los datos citados en el reportaje.
Mientras tanto, la compra de agua mediante camiones cisterna se ha convertido en una alternativa habitual para numerosas familias, que deben asumir costos adicionales para acceder a un servicio básico que el régimen no logra garantizar de manera regular.













