El defensor de derechos humanos Rafael Uzcátegui, codirector del Laboratorio de Paz, cuestionó públicamente a la ministra de Educación Universitaria, Ana María Sanjuán, por sus llamados a estudiantes y actores universitarios a participar en un proceso de diálogo promovido por el régimen de Delcy Rodríguez, sin antes desmantelar la estructura represiva.
Uzcátegui aseguró que no existen condiciones institucionales ni garantías mínimas para un encuentro seguro entre la sociedad civil y funcionarios del Estado, pues la estructura del aparato represivo sigue vigente actualmente en el país.
El intercambio se produjo en la red social X, donde Uzcátegui enumeró los factores que, a su juicio, impiden un diálogo real: leyes que habilitan la persecución política, la permanencia de funcionarios señalados por violaciones de derechos humanos, la continuidad de cuerpos represivos como el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y grupos parapoliciales (colectivos), y la existencia de mecanismos de delación comunitaria, incluso dentro de universidades públicas.
“Habrá miedo y recelo de reunirse con usted mientras continúen vigentes las leyes que han permitido la persecución y las detenciones arbitrarias”, advirtió. “Mientras no hayan condiciones institucionales para participar sin miedo a sufrir represalias, continuará sentada esperando”.
Uzcátegui señaló que la ministra no puede desconocer ni minimizar lo que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha descrito como políticas de terrorismo de Estado, especialmente tras los hechos posteriores al 28 de julio de 2024.
“No pretenda desconocer o relativizar las políticas de terrorismo de Estado que ocurrieron después del 28 de julio”, exhortó al recordar prácticas como la delación comunitaria a través de VenApp, la operación Tuntún, las desapariciones forzadas, la detención de familiares de líderes sociales y la ausencia de garantías para el debido proceso.
El activista recordó que la represión no cesó por voluntad del régimen, sino por “un hecho de fuerza promovido por el gobierno de Estados Unidos” con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores el 3 de enero, pero advirtió que las leyes que permitieron la persecución siguen vigentes.
“Mientras existan esas condiciones, será un ‘diálogo’ dentro de un cuartel o de una prisión. Pero nunca dentro de una real y auténtica universidad”, sentenció.
La respuesta de Sanjuán
La ministra Sanjuán replicó defendiendo su llamado a conversar “siempre y en cualquier circunstancia”. A su juicio, “el ‘miedo’ y el ‘recelo’ no pueden ser excusas para evitar el diálogo y buscar soluciones”, afirmó.
“A diferencia de ti, con mucho respeto, te diría que yo le tengo miedo a negarle una oportunidad a la paz y a la convivencia democrática”, aseguró.
Por último, Sanjuán invitó a Uzcátegui a aportar ideas para la creación de una cátedra transversal de derechos humanos en las universidades. “Sigo en disposición de escuchar a todos, sin distinción político-partidista”, añadió.
«Conversemos con respeto y fraternidad sobre los problemas que preocupan a estudiantes, profesores, empleados y obreros del sector de la educación universitaria de Venezuela», concluyó.
Hola profesora. Genere las condiciones para que el dialogo pueda desarrollarse en condiciones y sin miedo. Es pedagogía elemental. Y usted lo sabe.
No pretenda desconocer o relativizar las políticas de terrorismo de Estado, como las describió la CIDH, que ocurrieron después del…
— Rafael Uzcátegui (@fanzinero) April 3, 2026














