La dirigencia de Primero Justicia (PJ) denunció este viernes, en el marco de su jornada nacional «Viernes Amarillo», la crítica situación económica que viven los venezolanos, donde el precio de un solo huevo —0,26 dólares o 125,80 bolívares— prácticamente iguala el salario mínimo mensual, congelado en 130 bolívares desde marzo de 2022.
Milagros Valera, presidenta regional de Primero Justicia en Miranda, y Oswaldo Siano, presidente municipal en Libertador, encabezaron la consulta ciudadana desde la plaza Brión de Chacaíto en Caracas. «Así como los precios de la comida son premium, el aumento salarial debería ser premium», afirmó Valera. Siano fue más preciso: «La realidad es que hoy un cartón de huevos cuesta 8 dólares y un kilo de pasta 3 dólares. Es matemáticamente imposible que alguien que perciba 130 bolívares pueda costear la subsistencia mínima».
Tras consultar a la ciudadanía en las calles, los representantes de la tolda aurinegra señalaron que los trabajadores estiman que el ingreso mensual debería oscilar entre 500 dólares —solo para alimentos— y 1.000 dólares para cubrir servicios, vivienda, salud, higiene, educación, vestido y transporte. El Centro de Documentación y Análisis de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM) ubicó la canasta básica alimentaria en 703,11 dólares para el cierre de marzo.
La movilización se replicó en todo el territorio nacional. En Mérida, la estructura juvenil del partido realizó una dinámica en la que ciudadanos plasmaron las carencias que enfrentan. Entre los artículos que los venezolanos han dejado de adquirir por falta de poder adquisitivo destacan proteínas, medicamentos, calzado y uniformes escolares.
Primero Justicia recordó que el artículo 91 de la Constitución establece la obligatoriedad de un salario mínimo que permita «vivir con dignidad y cubrir las necesidades básicas de la familia», derecho que considera vulnerado por «la brecha abismal entre la tasa oficial de cambio y el ingreso real». El partido también alertó que el alza constante de precios compromete gravemente la nutrición de los sectores más vulnerables, especialmente niños, mujeres embarazadas y adultos mayores.














