La ONG Centro de Justicia y Paz (Cepaz) exigió a la Asamblea Nacional chavista que el proceso para designar a los nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) «sea con reglas claras», para que no se comentan los mismos errores que con la designación del Fiscal General y la Defensora del pueblo, electos en un proceso cargado de denuncias de falta de transparencia.
«La designación de magistrados no puede repetir los errores recientes en la selección del fiscal general y la defensora del pueblo, donde el proceso constitucional fue desplazado por la lógica política. Un camino así solo prolonga la crisis institucional», destacó la organización en un comunicado publicado en su cuenta en la red social X.
A continuación, el comunicado completo:
La Asamblea Nacional inició el proceso para designar nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia. No es un trámite administrativo. Es una decisión que definirá si el país avanza a tener un Poder Judicial independiente o no.
El TSJ no ha actuado con independencia en décadas. El sistema de justicia se ha convertido en instrumento de control político: persecución de disidentes, desconocimiento de la voluntad popular, aval a detenciones arbitrarias. La historia obliga a actuar distinto hoy.
El Comité debe funcionar con reglas claras: convocatorias públicas, plazos definidos, verificación rigurosa de credenciales y acceso a la información para que la ciudadanía pueda fiscalizar el proceso. La transparencia es una exigencia constitucional.
La designación de magistrados no puede repetir los errores recientes en la selección del Fiscal General y la Defensora del Pueblo, donde el proceso constitucional fue desplazado por la lógica política. Un camino así solo prolonga la crisis institucional.
Venezuela necesita magistrados con trayectoria profesional sólida, seleccionados por méritos, no por afinidad política ni para sustituir lealtades dentro del aparato de poder.
El Poder Judicial sigue siendo uno de los principales mecanismos de control social en la actualidad: habeas corpus inadmitidos, imputados sin abogados de confianza, retardo procesal deliberado, penas desproporcionadas como castigo ejemplarizante. Los nuevos magistrados deben desmantelar esa práctica.
Las víctimas de detención arbitraria, persecución política y violaciones de derechos humanos no necesitan un TSJ renovado en nombres. Necesitan un TSJ capaz de sancionar a los responsables y garantizar justicia real.
Las instituciones no son un fin en sí mismas. Son el andamiaje que hace posible la convivencia, protege a quienes son más vulnerables y sostiene la democracia cuando es sometida a presión. Un TSJ independiente es una condición necesaria para recuperar la confianza ciudadana en las instituciones, y con ella, las bases para la estabilización y la transición democrática.
En CEPAZ estamos convencidos de que la justicia y la paz son inseparables. No puede haber reconciliación duradera sin verdad. No puede haber democracia estable sin instituciones que respondan ante la ciudadanía y no ante el poder de turno. Venezuela merece ese futuro. Y este proceso es un paso hacia él o una oportunidad perdida.













