La emigración de unos 43.000 médicos venezolanos constituye uno de los principales obstáculos para recuperar el sistema de salud del país, afectado por la emergencia humanitaria compleja, advirtió el expresidente de la Academia Nacional de Medicina, Enrique Santiago López-Loyo.
En un informe sobre la crisis sanitaria, López-Loyo citó cifras de la Federación Médica Venezolana (FMV), que dan cuenta de una «masiva migración de trabajadores de la salud», con unos 43.000 médicos que han abandonado el país.
«La dificultad particular que enfrenta Venezuela es el grado de destrucción actual de los servicios sanitarios, lo que hace cada vez más difícil contar con recursos tanto financieros como humanos para lograr una recuperación progresiva y definitiva, debido al altísimo nivel de emigración profesional», sostuvo el académico.
A esta situación se suma el éxodo de venezolanos durante la última década. La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) estima que cerca de 7,9 millones de personas han salido del país en ese período.
La crisis también se refleja en las condiciones laborales del personal sanitario. Este mes, trabajadores de la salud marcharon hacia el palacio presidencial de Miraflores para exigir aumentos salariales y mejoras en sus condiciones de trabajo. Los representantes del sector advirtieron que intensificarán las manifestaciones si la encargada del régimen, Delcy Rodríguez, no atiende sus demandas.
Proponen reorganizar el sistema de salud
Ante el deterioro de los servicios sanitarios, López-Loyo planteó la creación de un «Sistema Único Nacional de Salud», basado en un modelo de «Atención Centrada en la Persona», que priorice un trato compasivo y una atención médica adaptada a las necesidades de cada paciente y a su contexto social.
El investigador también subrayó la necesidad de garantizar remuneraciones dignas para los trabajadores del sector, de manera que puedan desarrollarse profesionalmente y sostener a sus familias.
Entre sus propuestas, incluyó la digitalización de los registros sanitarios para mejorar el seguimiento y control de los pacientes, así como la recuperación de la infraestructura de hospitales y ambulatorios. Esto último, precisó, requiere restablecer servicios esenciales como agua, electricidad, aseo y telecomunicaciones en los centros asistenciales.
López-Loyo también propuso unificar la denominación de los títulos médicos mediante la Ley de Ejercicio de la Medicina, bajo la designación de médicos cirujanos. En ese contexto, cuestionó que existan distintas denominaciones, como la de «médico militar», y criticó la participación de grupos de poder en la formación de profesionales altamente calificados bajo criterios militaristas.
Finalmente, el expresidente de la Academia Nacional de Medicina destacó que la reestructuración del sistema sanitario es fundamental para garantizar el derecho a la atención médica, optimizar los recursos disponibles y asegurar la sostenibilidad financiera frente al envejecimiento de la población y las crisis sanitarias.













