La ministra de Educación Universitaria, Ana María Sanjuán, se reunió este 23 de abril con representantes de la Federación de Centros de Estudiantes (FCEUSB), la Asociación de Profesores (APUSB), la Asociación de Egresados y el Movimiento Gremial de Empleados Administrativos y Técnicos de la Universidad Simón Bolívar (USB), para abordar la crisis de la casa de estudios.
Durante el encuentro, la FCEUSB entregó a la ministra un documento en el que describe la situación de la institución como una «crisis terminal» con «parálisis institucional y asfixia operativa», y exige soluciones presupuestarias y administrativas inmediatas.
La Asociación de Profesores resumió el balance del encuentro en cuatro palabras: «Gentileza. Disposición a escuchar. Aires de cambio. Ánimo de resolver».
Los participantes calificaron la cita con «prudente optimismo» e informaron que surgió una segunda reunión pactada para el 4 de mayo.
Las exigencias estudiantiles
El escrito, firmado por la presidenta de la FCEUSB, Wilmary Vernal, plantea cuatro grandes crisis. La primera es una crisis de institucionalidad: desde septiembre de 2021, la USB es dirigida por autoridades rectorales impuestas por el Consejo Nacional de Universidades (CNU), en violación del reglamento interno que establece que el rector y los vicerrectores deben ser electos por cuatro años. Con más de cuatro años y medio de interinato, los estudiantes exigen la convocatoria inmediata a elecciones rectorales y, como medida transitoria, la designación de «rectores de transición» con mandato único de convocar esas elecciones.
La segunda es una emergencia en providencias estudiantiles que ha provocado una deserción catastrófica: la matrícula cayó de más de 10.000 estudiantes a menos de 3.000. El transporte colapsó de 105 unidades en 2012 a solo 3 operativas hoy, con 22 unidades paralizadas en talleres. Los comedores llevan dos semanas sin servicio por falta de presupuesto, el comedor de la Casa del Estudiante permanece cerrado por fallas de infraestructura, y la beca estudiantil de 5 dólares mensuales no alcanza ni para el transporte, mientras se cobra 1,50 dólares por el desayuno incluso a los becados.
La tercera es el deterioro de la infraestructura: el déficit fiscal escaló de 52.000 dólares en 2024 a casi 58.000 dólares en 2025 sin recibir recursos del ministerio. La Biblioteca Central lleva cerrada o con servicios mínimos desde octubre de 2019 por contaminación de hongos y moho. Numerosas aulas y laboratorios están fuera de servicio por fallas eléctricas, falta de iluminación y ausencia de reactivos. Los pabellones de biología presentan humedad y techos de asbesto. La piscina olímpica está en total abandono y, según el documento, alberga caimanes.
El documento concluye con una exigencia política: «La solución estructural requiere el restablecimiento del orden democrático. Exigimos la salida de las autoridades actuales y la implementación de una ruta electoral clara. Solo autoridades con legitimidad podrán rescatar el futuro de la Universidad Simón Bolívar».
Hoy 23 de abril, sostuvimos una reunión con la ministra @santajuanasanta y su equipo, en conjunto con @aeusb, @apusb, @unionusb y el representante de los trabajadores ante el consejo directivo.
Destacamos el entendimiento entre ambas partes y la disposición de entablar un camino… pic.twitter.com/1Bfvb9B1ub
— FCEUSB (@FCEUSB) April 24, 2026














