El panorama industrial al sur de Venezuela da un giro radical tras la publicación de la Gaceta Oficial N° 6.994 Extraordinario, de fecha 6 de marzo de 2026. El Ejecutivo Nacional ha ordenado la fusión por absorción de la Compañía General de Minería de Venezuela (Minerven) por parte de la Corporación Venezolana de Minería (CVM), lo que pone fin a la era de Minerven como entidad jurídica independiente.
Bajo el Decreto N° 5.266, Minerven sale del holding de empresas tuteladas por la Corporación Venezolana de Guayana (CVG). A partir de ahora, la CVM asume de forma integral todos los activos, pasivos, bienes y obligaciones de la estatal aurífera.
Este movimiento busca optimizar la estructura organizativa para cumplir con las nuevas directrices de desarrollo minero nacional, otorgando a la CVM un lapso de 30 días para materializar la transferencia de todo el patrimonio y documentación operativa.
Simultáneamente, mediante el Decreto N° 5.267, se ha designado a Héctor José Silva Hernández como presidente encargado de la CVM. Silva tendrá la tarea crítica de gestionar la extinción mercantil de Minerven y coordinar la integración del talento humano a la nueva estructura corporativa.
Entre las claves de la fusión está que todas las competencias mineras quedan bajo el control directo de la CVM y el Ministerio de Desarrollo Minero Ecológico. También se establece un periodo perentorio de un mes para completar el traspaso administrativo y la fusión, que incluye la subrogación de todos los derechos y contratos vigentes que mantenía Minerven.
Fin del monopolio
Ante esta reestructuración, el alcalde del municipio El Callao, Coromoto Lugo, fijó una posición constructiva pero firme.
Lugo reconoció la nueva arquitectura jurídica que posiciona a la CVM como ente rector, pero advirtió que este movimiento debe marcar el fin de una etapa de «monopolio asfixiante» y dar paso a una gestión técnica que rescate la producción.
El mandatario recordó que, tras años de gestión deficiente, la producción de Minerven se desplomó de 900 kg a solo 80 kg mensuales.
«Es hora de que la ingeniería de campo se separe de la política comercial para evitar la fuga de mineral y la ineficiencia», afirmó.
Lugo fue enfático al señalar la contradicción que vive su municipio: “El Callao genera el 70% del oro nacional, pero sufre un colapso total de servicios públicos”.
Denunció que la población pasó de 30 mil a 90 mil habitantes en 15 años sin inversión en infraestructura, y que desde 2016 las alianzas mineras privadas no han tributado al municipio, dejando hospitales, vialidad y redes eléctricas en estado crítico.
Despolitización e inclusión
Con la publicación de la Licencia General 51 de la OFAC en marzo de 2026, el alcalde considera que se abre una ventana de oportunidad internacional que no puede desperdiciarse.
Sin embargo, sentenció que «la nueva ruta del oro no puede ser solo un camino hacia las bóvedas del Banco Central; tiene que pasar primero por el hospital y las escuelas de El Callao».
Finalmente, Lugo instó al Estado a no olvidar a los sectores más vulnerables:
Mineros artesanales: Deben ser integrados formalmente al nuevo esquema.
Comunidades indígenas: Exigió el cese de su desplazamiento y una justa retribución social.
Profesionales técnicos: Solicitó que la dirección de la CVM y Minerven priorice a técnicos sobre operadores políticos.
«El potencial aurífero de Bolívar proyecta reservas para 200 años. No podemos permitir que el futuro se agote en un modelo que solo beneficia a las élites. El oro debe ser para el pueblo», concluyó el mandatario local.













