Dayana Patiño cayó desde el balcón de un octavo piso durante el terremoto que sacudió Venezuela el pasado 24 de junio. Tenía en brazos a su hijo Juan David, de apenas 18 días de nacido. Ambos quedaron atrapados durante 30 horas entre los escombros y sobrevivieron.
Patiño relató a CNN que, cuando comenzó el movimiento sísmico, tomó al bebé y lo sostuvo con fuerza antes de que ambos cayeran y quedaran atrapados bajo los restos del edificio, en el estado La Guaira.
Su esposo, Gerson, logró reconocer entre los escombros las baldosas del baño del apartamento, que habían sido cambiadas recientemente, y con ayuda de los rescatistas pudieron localizar a la madre y al bebé.
Juan David salió ileso del derrumbe. “Que mi bebé hubiera quedado intacto para mí evidentemente es un milagro. Es una obra del Señor”, afirmó Patiño.
La mujer, en cambio, sufrió una lesión de grado dos en los nervios de una pierna, una fractura en la otra que requerirá cirugía y una grave herida en el hombro. Actualmente continúa en recuperación.
El terremoto dejó, según cifras oficiales del régimen citadas en el relato, más de 6.500 muertos. Al menos 190 edificios colapsaron y más de 800 resultaron afectados.
Patiño y su familia permanecen actualmente en la casa de su madre, en Los Teques, mientras esperan acceder al Plan Venezuela Renace, mediante el cual el régimen venezolano subsidia viviendas destruidas por los sismos. A finales de agosto, las autoridades del chavismo informaron que habían entregado al menos 335 viviendas, mientras más de 25.000 se encontraban restringidas para acceder o en alto riesgo de derrumbe.
La familia busca una vivienda en planta baja o en un piso bajo, ya que Patiño asegura que tanto ella como su esposo sienten temor de volver a vivir en altura.
“La vida es hoy”
A tres meses del terremoto, Patiño asegura que todavía revive mentalmente lo ocurrido y reconoce que las secuelas psicológicas han sido difíciles. Tiene problemas para dormir a oscuras y considera que tanto ella como su esposo necesitarán apoyo profesional.
“Esto es una película que se repite”, relató, al explicar que, aunque agradece haber sobrevivido, también enfrenta el dolor por todo lo que perdió.
Su hijo se ha convertido en una de sus principales motivaciones para continuar con la recuperación. Patiño asegura que poder amamantarlo y verlo crecer sano la ha ayudado a afrontar las consecuencias físicas y emocionales del desastre.
“Yo creo que él es parte de mi medicina”, afirmó.
La experiencia también modificó su percepción sobre la vida. “La vida es hoy, porque hoy uno está aquí bien y no sabe qué va a suceder mañana o qué va a suceder en una hora o en cinco minutos”, expresó.
“Una señal de vida”
Durante las 30 horas que permaneció atrapada, Patiño dice que habló con Dios y que una tenue luz le permitió mantener la calma y ver a su bebé, pese a encontrarse bajo los restos del edificio.
La mujer asegura que todavía no encuentra una explicación para que Juan David, tan pequeño, permaneciera ileso sobre su pecho durante el derrumbe.
“Yo sigo teniendo la firmeza de que eso fue un milagro”, afirmó.
Para Patiño, haber sobrevivido junto a su hijo representa una oportunidad para comenzar de nuevo. “Yo lo veo como una señal de vida, porque realmente fue así, una señal que me dio Dios para comenzar de nuevo”, concluyó.













