Un jurado federal en Estados Unidos declaró culpable a Samir Ousman Alsheikh, de 73 años, por conspiración para cometer tortura, tres cargos de tortura y fraude migratorio, tras comprobarse su participación en abusos sistemáticos contra prisioneros en la cárcel de Adra, en Damasco, durante su servicio como general del régimen de Bashar al Asad.
Alsheikh también fue hallado culpable de mentir a las autoridades migratorias estadounidenses, ocultando su historial de violaciones de derechos humanos para obtener una visa, una tarjeta de residencia permanente y posteriormente intentar naturalizarse como ciudadano estadounidense.
El Departamento de Justicia destacó la importancia del veredicto. “Samir Ousman Alsheikh torturó prisioneros y cometió atrocidades para silenciar la disidencia política en Siria”, afirmó el fiscal adjunto A. Tysen Duva. “Después mintió para vivir en Estados Unidos. Hoy no puede escapar de su pasado”.
El fiscal federal Bill Essayli agregó: “Nuestro país no es un refugio para criminales —especialmente para quienes cometieron brutalidades como las que este acusado infligió”.
Agentes de Seguridad Nacional (HSI) y del FBI celebraron la condena, subrayando que Estados Unidos no permitirá que violadores de derechos humanos utilicen su territorio como santuario.
Torturas en la prisión de Adra
Según las pruebas presentadas en el juicio, Alsheikh fue brigadier general y director de la prisión central de Damasco, conocida como Adra, entre 2005 y 2008. Durante ese período ordenó y supervisó torturas contra detenidos, especialmente contra quienes se negaban a colaborar en la represión de disidentes políticos.
Testigos relataron que los prisioneros eran sometidos a métodos de tortura que causaban dolor extremo y lesiones graves. El jurado concluyó que Alsheikh ordenó personalmente varios de estos abusos contra las víctimas mencionadas en la acusación.
Tras su paso por Adra, Alsheikh fue nombrado gobernador de la provincia siria de Deir ez-Zor en 2011. En 2018 solicitó una visa para ingresar a Estados Unidos y, ya en territorio estadounidense, intentó naturalizarse, ocultando su historial.
Alsheikh podría recibir hasta 20 años de cárcel por cada cargo de tortura y conspiración, y hasta 10 años por cada delito migratorio. Permanecerá detenido mientras se fija la fecha de su sentencia.
La investigación fue conducida por el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional, con apoyo de unidades especializadas en crímenes de guerra y violaciones de derechos humanos.












