Italia incorporó una nueva modalidad de licencia laboral que permite a los trabajadores ausentarse para cuidar a sus mascotas enfermas, en una medida que marca un precedente en materia de derechos vinculados al bienestar animal.
El permiso contempla hasta tres días al año y requiere la presentación de un certificado veterinario que justifique tanto la condición de salud del animal como la necesidad de la presencia de su dueño, ahora denominado “tutor”.
En algunos casos, la licencia puede ser remunerada, dependiendo de los convenios laborales vigentes en cada empresa. Varias compañías en el país europeo ya han comenzado a aplicar este beneficio en sus normativas internas.
La iniciativa no está vinculada a enfermedades propias ni al cuidado de familiares, sino exclusivamente a la atención de animales domésticos, lo que ha generado interés y debate en otros países.
Origen de la medida
El antecedente clave se remonta a 2017, cuando un trabajador de una universidad en Roma solicitó permiso para atender a su perro gravemente enfermo. Tras la negativa inicial, el caso llegó a la justicia, que determinó que impedir esa asistencia podía constituir una forma de maltrato animal.
A partir de ese fallo, organizaciones defensoras de los animales promovieron la inclusión de este tipo de licencia en el ámbito laboral, lo que derivó en su implementación progresiva.
La medida busca reconocer el vínculo entre las personas y sus mascotas, al tiempo que introduce nuevos criterios en la legislación laboral relacionados con el bienestar animal.












