Venezuela volvió a ubicarse entre los tres países percibidos como más corruptos del planeta, de acuerdo con el Índice de Percepción de la Corrupción 2025 (CPI 2025) publicado este martes por Transparencia Internacional. Con una puntuación de 10 sobre 100, el país repite el puesto 180 de 182, solo por encima de Sudán del Sur y Somalia, que encabezan la lista de naciones con mayor corrupción percibida.
Transparencia Venezuela ironizó que, si la corrupción fuera un deporte olímpico, el país habría subido nuevamente al podio para recibir la “medalla de bronce”. La calificación es idéntica a la obtenida en 2024, lo que confirma un estancamiento en los niveles más críticos del ranking global.
La organización señaló que estos resultados no deberían sorprender, pues en Venezuela se han consolidado factores que configuran una captura sistémica del Estado, donde la preservación del poder por parte de una élite cleptocrática prevalece sobre las necesidades de la población.
Entre los elementos que alimentan esta situación destacan:
- El control de las rentas públicas para sostener a la élite política y militar.
- La consolidación de redes de corrupción y economías ilícitas.
- El uso de empresas estatales como extensiones del partido de gobierno.
- El desmantelamiento de los organismos de control.
Transparencia Venezuela recordó que el país se ha convertido en un nodo criminal transnacional, donde existe una relación simbiótica entre funcionarios públicos y organizaciones delictivas dedicadas al narcotráfico, la explotación ilegal de minerales, la trata de personas y la extorsión.
La organización ha identificado 787 empresas en 36 sectores, 1.087 personas vinculadas a estas estructuras y 31 figuras políticamente expuestas relacionadas con redes cleptocráticas, incluyendo conexiones con empresarios como Raúl Gorrín y Alejandro Betancourt.
Una investigación reciente reveló que los bienes decomisados en procesos judiciales vinculados a tramas de corrupción con origen en Venezuela suman casi 4.000 millones de dólares, aunque esta cifra representa solo una fracción del desfalco total.
La organización también denunció el uso de criptomonedas por parte de autoridades venezolanas para evadir sanciones internacionales y facilitar actividades ilícitas.

“En autocracias plenas, la corrupción es sistémica”
El informe del CPI 2025 advierte que los países con democracias plenas tienden a obtener mejores resultados, mientras que los regímenes autoritarios muestran niveles más altos de corrupción.
“En autocracias plenas como Venezuela o Azerbaiyán, la corrupción es sistémica y se manifiesta en todos los niveles”, señala Transparencia Internacional.
Desde 2018, cuando organismos internacionales comenzaron a calificar a Venezuela como una dictadura, el país no ha dejado de retroceder en el índice. Desde 2016 ha perdido 7 puntos.
El informe también revela señales preocupantes a nivel mundial. Países tradicionalmente bien posicionados, como Estados Unidos (64/100), Reino Unido (70/100), Francia (66/100) y Suecia (80/100), registraron retrocesos.
Solo cinco países superan los 80 puntos, frente a los 12 de hace una década. En total, 122 de los 182 países evaluados obtuvieron menos de 50 puntos.
El deterioro global se atribuye a restricciones crecientes a las libertades de expresión, asociación y asamblea, así como a interferencias políticas contra organizaciones civiles y periodistas.
El informe recuerda que Transparencia Venezuela debió cerrar sus operaciones en el país y continuar su labor desde el exilio, debido a las regulaciones aprobadas por la Asamblea Nacional a finales de 2025 que dificultan el trabajo de las ONG.
Seis recomendaciones para enfrentar la corrupción
Transparencia Internacional plantea una serie de medidas urgentes para revertir la tendencia:
- Garantizar poderes judiciales independientes y transparentes.
- Combatir la influencia indebida en decisiones políticas.
- Asegurar acceso a la justicia para las víctimas de corrupción.
- Proteger el espacio cívico y las libertades fundamentales.
- Fortalecer la contraloría de los servicios públicos.
- Castigar la corrupción a gran escala.
“La crisis climática, la inestabilidad y la polarización exigen líderes sometidos a controles y a instituciones independientes más que nunca”, afirmó Maira Martini, directora ejecutiva de Transparencia Internacional.













