La líder venezolana y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, pronunció un discurso vía telemática desde Panamá ante el Concordia Summit, donde su hija, Corina Sosa, recibió en su nombre el Premio de Liderazgo Concordia 2026, galardón otorgado a figuras globales que transforman su acción política y social en un impacto real y duradero.
Machado dedicó el reconocimiento a los millones de venezolanos que durante años han sostenido una lucha por la libertad y la democracia. Recordó que, durante casi dos décadas, la realidad venezolana —elecciones robadas, expropiaciones, hiperinflación, un éxodo masivo y protestas reprimidas con brutalidad— fue difícil de comprender fuera de las fronteras del país, y afirmó que ese malentendido no fue accidental, sino «fabricado deliberadamente» por actores criminales que utilizaron la riqueza sustraída al pueblo venezolano. «El chavismo no es solo otra dictadura más. Es una empresa criminal capaz de comprar influencia a lo largo del mundo«, sostuvo.
La dirigente afirmó que la mayoría de los venezolanos optaron por la verdad, y no por la violencia ni las mentiras, pese al riesgo. Repasó cómo construyeron el movimiento cívico de base más grande que ha conocido la región, organizaron primarias nacionales bajo persecución, y finalmente derrotaron al régimen chavista de manera contundente en las urnas durante las elecciones presidenciales de 2024. Recordó que, tras esa victoria, el dictador Nicolás Maduro desató una «brutal campaña de persecución», con más de 2.000 detenidos en una sola semana, cientos de personas torturadas, y algunas que incluso murieron en prisión.
Machado sostuvo que, para ese momento, el movimiento democrático ya había derrotado moralmente al régimen al imponer la verdad, y electoralmente al vencer en las urnas, por lo que lo único que restaba era una resolución militar. En ese punto, dijo, entró en escena el gobierno de Estados Unidos y sus fuerzas armadas, cuya acción decisiva permitió que Maduro enfrente hoy la justicia en Nueva York. «Gracias a los valientes estadounidenses que arriesgaron sus vidas para capturar a un dictador, mi país tiene ahora una oportunidad genuina de recuperar su libertad de una vez por todas», afirmó, aunque advirtió que esa oportunidad «es real, pero no está garantizada», y depende de los propios venezolanos.
Estabilidad mediante elecciones
La dirigente destacó que los venezolanos ven a Estados Unidos como «mucho más que un aliado estratégico», y como una nación hermana con la que comparten valores e intereses duraderos. Sin embargo, precisó que una asociación de ese calibre «solo puede existir entre dos naciones democráticas, gobernadas por líderes legítimamente electos por su pueblo», y advirtió que resulta inútil pretender que se pueda simular de la noche a la mañana una legitimidad que no existe.
Machado insistió en que la estabilidad de cualquier estructura depende de sus cimientos, y no de quienes están en la cúspide, y afirmó que el verdadero socio de Estados Unidos y el mayor garante de una relación bilateral duradera es el pueblo venezolano. «La estabilidad que todo nuestro hemisferio espera ver en Venezuela solo puede surgir de nuestros ciudadanos, a través de elecciones libres, justas y abiertas«, sostuvo, al afirmar que solo así podrá aprovecharse el potencial del país para atraer inversión responsable, libre de las redes criminales que, según dijo, han devastado a la nación durante casi 30 años.
La dirigente concluyó anunciando que el camino a seguir es la construcción de «un gran acuerdo nacional» que siente las bases para la estabilidad interna del país y para una asociación sólida con Estados Unidos, y afirmó que la reconstrucción de la república se hará junto al esfuerzo de los ciudadanos, en armonía con el resto de América Latina. «El destino de este continente, desde el momento en que surgió en la historia, ha sido la libertad», concluyó.













