La inflación en Venezuela se disparó a 13,8% en junio de 2026, más del doble que el 6,3% registrado en mayo, según los datos del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) publicados por el Banco Central de Venezuela (BCV), en un golpe directo al discurso oficial que presentaba a mayo como el inicio de una «senda de desaceleración».
El repunte de junio representa la tasa mensual más alta desde febrero (14,6%) y es especialmente significativo porque ocurre en el mes en que se produjo el doblete sísmico del 24 de junio, cuyos efectos sobre la oferta, la logística y el tipo de cambio podrían agravar aún más la dinámica inflacionaria en los meses siguientes.
La evolución del INPC en lo que va de 2026 muestra una trayectoria volátil: enero cerró con un alarmante 32,6%, seguido de una desaceleración progresiva hasta el mínimo de mayo, para rebotar con fuerza en junio.
La acumulación de los seis primeros meses del año refleja una presión inflacionaria sostenida que erosiona el poder adquisitivo de los venezolanos, cuyo salario mínimo permanece en 130 bolívares desde 2022 —equivalentes a apenas 22 centavos de dólar a la tasa oficial—, mientras el dólar acumula una devaluación del bolívar de más del 45% en lo que va del año.
El presidente del BCV, Luis Pérez, había estimado en mayo que la inflación a partir de ese mes sería de un solo dígito. El dato de junio contradice esa proyección.













