Bajo la lluvia y a medianoche, familiares de presos políticos venezolanos pernoctaron frente a la Embajada de Estados Unidos en Caracas para exigir la liberación inmediata de sus parientes y ser recibidos por el encargado de negocios John Barrett, tras el traslado masivo de detenidos del centro de torturas El Helicoide a otros centros penitenciarios ocurrido el pasado 3 de junio.
«El Helicoide no fue cerrado, fue multiplicado», declaró Cariel, familiar de uno de los detenidos y vocero del grupo, quien informó que su hermano, con problemas de salud, fue trasladado a La Planta.
Los familiares denunciaron que el anuncio del cierre del Helicoide, presentado por el diputado Jorge Arreaza como una respuesta a sus exigencias, no cambió en la práctica la situación de los detenidos: simplemente los dispersó por distintos centros de reclusión del país, alejándolos de sus familias y defensores.
El grupo lleva cerca de cinco meses de vigilia continua y acumula una larga lista de promesas incumplidas de libertad.












