En el corazón minero y ganadero al sur del estado Bolívar, donde el horizonte suele estar marcado por las faenas del campo y la minería, ha surgido una mente brillante que hoy pone el nombre de Venezuela en la cúspide académica internacional. Alex Hernández, con apenas 15 años, acaba de titularse como medallista de plata en la Olimpiada Internacional de Matemáticas (VIAMC) 2026, celebrada en Vietnam.
Lo que hace su historia aún más sorprendente es su origen autodidacta. Hace apenas cinco años, en medio del encierro por la pandemia, Alex confiesa que no dominaba las operaciones básicas, publica lapatilla.com.
«Yo no sabía multiplicar, no sabía restar, no sabía nada. Mi papá se dio cuenta y me fue llevando a aprender a dividir y las tablas. Pero en la pandemia no había nada qué hacer y me empezó a gustar eso de resaltar en el salón y enseñarle a mis compañeros», relata el joven.
La falta de conectividad en su hogar no fue una barrera, sino un desafío que su padre ayudó a vencer. Cada mañana, a las 5:00 am, su padre salía en busca de señal para descargar videos de álgebra y geometría que Alex estudiaría durante el día. De la matemática escolar saltó a la universitaria y, tras un primer tropiezo en competencias nacionales, entendió que la clave no eran las fórmulas, sino la lógica.
Comenzó a involucrarse en grupos relacionados con competiciones de matemáticas y fue así como se enteró de las Olimpiadas.
También forma parte del programa de Semilleros Científicos Destacados, auspiciado por el Ministerio de Ciencias y Tecnología.
Hoy, además de su éxito personal, Alex lidera un proyecto ambicioso: la creación del primer robot humanoide hecho por jóvenes venezolanos para la competencia nacional de robótica. En este equipo trabaja junto a su hermana Joselis Hernández y su compañero de Puerto Ordaz, Ibrahim Falajá.
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