El chavismo cumple este lunes 27 años en el poder en Venezuela, dejando a su paso un saldo de dolor, muerte y exilio.
El 2 de febrero de 1999, Hugo Chávez —ex teniente coronel y líder del fallido golpe de Estado de 1992— juró como presidente e inició el proyecto que llamó revolución bolivariana, un movimiento que con el tiempo derivó en un régimen autoritario que desmanteló las instituciones democráticas del país.
En 2013, Nicolás Maduro heredó ese sistema y profundizó su deriva represiva, instaurando una tiranía sostenida por la corrupción y el terrorismo de Estado, responsable de crímenes de lesa humanidad como persecución, secuestros, desapariciones forzadas y asesinatos. Bajo su mandato se produjo además la mayor ola migratoria en la historia del continente, con más de 9 millones de venezolanos expulsados forzosamente de su país.
Maduro también consolidó alianzas con estructuras criminales, incluidos carteles del narcotráfico, grupos armados irregulares colombianos y organizaciones como Hezbollah, ampliando la penetración del crimen organizado en el territorio venezolano.
A pesar de estas adversidades, la sociedad venezolana ha resistido, manteniendo vivo el espíritu democrático y el anhelo de libertad. Bajo el liderazgo de María Corina Machado, el 28 de julio de 2024 el candidato opositor Edmundo González Urrutia obtuvo el 67% de los votos en unas elecciones sin garantías democráticas.
Maduro, amparado en la fuerza de su aparato represivo, desconoció los resultados y se aferró al poder. Pero ese control no fue eterno: el 3 de enero de 2026, fuerzas estadounidenses lo capturaron en una operación de extracción y lo trasladaron a Nueva York, donde enfrenta un juicio por narcoterrorismo.
La caída de Maduro abre una oportunidad histórica para que el país avance hacia una transición democrática. Después de 27 años de dolor, muerte y exilio, la historia de una nueva Venezuela se está escribiendo.












