La organización Amigos Trasplantados de Venezuela celebró los 50 años del trasplante renal realizado a Inés Mora, oriunda de Ejido, estado Mérida.
Mora recibió el riñón de su hermana, quien fue su donante, el 4 de noviembre de 1976. El procedimiento se realizó en el Hospital de Maracaibo y fue el trasplante número 29 que se hacía en el país.
Amigos Trasplantados de Venezuela calificó de «hito histórico» que una persona alcance 50 años de vida con un trasplante en el país. Dijo que el caso «invita a reconocer el valor de la donación de órganos» y los avances de la medicina.
La organización señaló que Mora ha vivido «momentos de angustia e incertidumbre» por la falta de medicamentos inmunosupresores e insumos necesarios para preservar la función del órgano. Los inmunosupresores evitan que el cuerpo rechace el órgano trasplantado.
Según la organización, desde hace más de ocho años las personas trasplantadas enfrentan «graves dificultades» para acceder de forma regular y oportuna a sus tratamientos. Afirmó que esa situación «ha puesto en riesgo sus vidas».
Añadió que «muchas personas trasplantadas ya no están con nosotros». La organización recordó que las autoridades tienen la responsabilidad de «garantizar el derecho a la salud y a la vida» de las personas trasplantadas.
«Celebrar los 50 años de Inés Mora es celebrar el milagro de la donación, pero también exigir las condiciones necesarias para que ese milagro pueda mantenerse», concluyó la organización.
Reactivar programa de trasplantes
Francisco Valencia, fundador de la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la Vida (Codevida), calificó de “hito histórico” los 50 años del trasplante de Mora. Dijo que el caso demuestra que “sólo a través del trasplante se le puede dar calidad de vida a una persona”: “ella pudiera haber muerto hace muchísimos años y ya lleva medio siglo de vida gracias al trasplante”.
Valencia afirmó que el trasplante es “una oportunidad de vida” para “miles de personas que están desde hace muchos años en lista de espera, que ya no existe por cierto, porque el régimen desmontó todo el programa de trasplante”.
Pidió a las autoridades “reactivar cuanto antes los programas de trasplantes” y “garantizar el suministro de los medicamentos inmunosupresores en todo el tiempo”. Dijo que en los últimos ocho años los trasplantados han vivido una situación “gravísima”: “muchos han perdido el órgano, muchos han tenido que emigrar a otros países”.
El Sistema de Procura de Órganos y Tejidos (SPOT) fue suspendido en 2017 por la Fundación Venezolana de Donaciones y Trasplantes de Órganos, Tejidos y Células (Fundavene), adscrita al Ministerio de Salud. La interrupción se ha prolongado por casi una década.
Desde entonces, en Venezuela solo se realizan trasplantes de donante vivo, de forma limitada y principalmente a adultos. Quienes no tienen un donante compatible no tienen otra opción. Se estima que más de 100 niños han fallecido en el hospital JM de los Ríos, en Caracas, sin acceder a un trasplante.













