La crisis de los servicios públicos en Venezuela mantiene a la gran mayoría de la población en una situación de vulnerabilidad extrema. De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI) 2025, apenas el 19% de los hogares del país recibe agua de manera continua todos los días.
El informe, presentado por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), revela una profunda brecha entre la infraestructura instalada y la operatividad real del servicio. Aunque el 78% de las viviendas están conectadas al sistema de acueductos, la disponibilidad del recurso es severamente limitada para el grueso de la población.
La mayoría de los venezolanos debe gestionar su cotidianidad bajo esquemas de racionamiento o intermitencia. Los datos de la ENCOVI 2025 detallan la frecuencia del suministro:
60% de los hogares recibe agua solo algunos días a la semana.
10% cuenta con el servicio apenas una vez al mes o con una frecuencia menor.
11% de la población reporta no recibir agua a través de tuberías en absoluto.
Esta situación obliga a las familias a recurrir a métodos alternativos para el abastecimiento, lo que impacta directamente en la economía doméstica y en las condiciones de higiene.
El estudio también vincula la precariedad de los servicios con riesgos sanitarios. Ante la falta de agua y las deficiencias en otros servicios como el aseo urbano (cuya cobertura es del 64%), la encuesta detectó que un 11% de los hogares opta por quemar o enterrar los desechos, una práctica que se ha normalizado ante la falta de respuestas institucionales.
La ENCOVI, una de las investigaciones más robustas del país, fue realizada entre marzo y junio de 2025 mediante entrevistas personales en 11.352 hogares de todo el territorio nacional, incluyendo el Distrito Capital y estados clave como Zulia, Táchira, Bolívar y Miranda.















