El Abierto de Australia alcanzó el millón de asistentes en una edición histórica marcada por el tirón de figuras como el español Carlos Alcaraz, cuyo magnetismo ha impulsado una venta récord de entradas y consolidado al tenis no solo como un deporte de masas, sino también como un fenómeno cultural en torno a sus grandes estrellas.
El torneo alcanzó el martes una asistencia acumulada de 1.097.036 espectadores en todo el evento y 879.037 durante el cuadro principal, una cifra inédita que consolida al Abierto de Australia como uno de los grandes motores del deporte mundial.
Solo en la décima jornada (martes 27 de enero), la asistencia total fue de 43.750 aficionados, con 21.226 en la sesión diurna y 22.524 en la nocturna, a pesar de una ola de calor extrema, con temperaturas de 45 grados, que obligó a suspender partidos en pistas exteriores y a cerrar los techos retráctiles de las canchas principales.
El atractivo del torneo se ha visto reforzado por el efecto Alcaraz. El murciano, de 22 años y seis veces campeón de Grand Slam, deslumbró el martes en los cuartos de final con una victoria dominante por 7-5, 6-2 y 6-1 sobre el australiano Alex de Miñaur, apagando el sueño local de romper una sequía de cinco décadas sin un campeón masculino en casa.
«Fue el mejor partido que he jugado en el torneo hasta ahora, por nivel e intensidad», declaró Alcaraz tras el encuentro, en el que mostró una combinación de agresividad, madurez táctica y control emocional. El español disputa su primer torneo oficial del año y persigue un logro histórico: convertirse en el tenista más joven en completar los cuatro Grand Slams.
Su presencia ha sido uno de los grandes motores de la venta récord de entradas, en un torneo que no solo celebra el tenis de élite, sino que ha consolidado su carácter de festival deportivo y cultural, con música en vivo, gastronomía de alto nivel y actividades paralelas en todo el complejo de Melbourne Park.
El impacto del Australian Open trasciende lo deportivo. Según datos oficiales del Gobierno de Victoria, donde se encuentra Melbourne, el torneo generó 565,8 millones de dólares australianos (329,9 millones de euros) para la economía del estado en su anterior edición, consolidándose como el mayor generador económico del deporte australiano.
La edición de 2026 continúa esa tendencia, con hoteles, restaurantes y comercios beneficiándose de una afluencia internacional masiva, mientras Melbourne se encamina a batir el récord histórico de noches de hotel vendidas en enero.
Además, el evento está asegurado en Melbourne Park hasta 2046, tras una amplia remodelación del recinto, y cuenta con un refuerzo de transporte público de casi 5.000 servicios adicionales de tranvía y unos 400 trenes extra durante el torneo.
Mientras las semifinales se perfilan con duelos de alto voltaje, incluido el choque entre Alcaraz y el alemán Alexander Zverev, tercero del mundo, Melbourne sigue latiendo al ritmo de un torneo que ha superado el millón de asistentes y reafirma su estatus como uno de los epicentros del tenis mundial.
Por Edurne Morillo / EFE












