El régimen chavista acusó el domingo al alcalde de Ciudad de Panamá, Mayer Mizrachi, de «manipular» el envío de ayuda humanitaria al colocar AirTags —dispositivos de rastreo de Apple— en pañales, toallas húmedas, alimentos y otros insumos enviados a Venezuela, y de hacer «falsas denuncias» que buscaban «generar una matriz de opinión negativa» sobre la respuesta oficial a los terremotos.
El episodio comenzó el 30 de junio, cuando Mizrachi publicó un video en el que explicó con orgullo que había colocado los dispositivos de rastreo en las 40 toneladas de donaciones enviadas desde Panamá en dos vuelos, para garantizar a los donantes panameños que la ayuda había llegado a Venezuela. «Con un poquito de tecnología podemos saber que las donaciones de todo Panamá están llegando a Venezuela», afirmó el alcalde.
El 4 de julio, Mizrachi publicó un nuevo video mostrando que uno de los AirTags aparecía en la avenida Orinoco de Maturín, estado Monagas, lo que generó especulación sobre un posible desvío de los donativos destinados a La Guaira.
El régimen respondió activando a la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), que según el comunicado del Ministerio de Comunicación localizó el GPS bajo las coordenadas 9.738935, -63.193985 en Maturín, frente a «la fachada de un negocio privado». Tras «labores de campo», el organismo de inteligencia identificó a Marjori Blanco, una víctima del sismo que residía en el edificio Bahía, piso 1, apartamento A, en Playa Grande, La Guaira, quien habría recibido la ayuda humanitaria panameña y se trasladó a Maturín —con sus cajas de comida y aseo— a casa de unos conocidos en la calle José Gregorio Hernández.
Según el régimen, la ayuda llegó a una víctima del terremoto y el rastreo del alcalde panameño era una operación de «mala fe» para politizar la emergencia.
Sin embargo, el uso de AirTags por parte de Mizrachi no fue una acción oculta sino pública y celebrada: fue el propio alcalde quien difundió los videos explicando que colocó los dispositivos precisamente para garantizar transparencia ante los donantes panameños que habían contribuido con «lágrimas en la cara», en un contexto en que múltiples organizaciones civiles y la ONG Transparencia Venezuela habían advertido sobre riesgos de desvío de ayuda humanitaria.
— Mayer Mizrachi (@Mayer) July 5, 2026














