Cedice Libertad presentó el Índice de Libertad Económica en el Mundo 2026, en el que Venezuela ocupa el último lugar mundial en libertad económica, al igual que el año 2025, de acuerdo con el Informe Economic Freedom of the World 2026.
El estudio evalúa 165 jurisdicciones: Venezuela se sitúa en el puesto 165, con una puntuación de apenas 2,94 puntos sobre 10, por debajo de Zimbabwe (3,62), Sudán (4,16), Libia (4,29) y Myanmar (4,44).
El resultado coloca nuevamente a Venezuela en el extremo opuesto de las economías que encabezan la clasificación mundial. Hong Kong ocupa el primer lugar con 8,53 puntos, seguido por Suiza (8,45), Singapur (8,43), Nueva Zelanda (8,38) y Estados Unidos (8,21). Entre las economías latinoamericanas mejor posicionadas destacan Chile, en el puesto 20; Guatemala, en el 26; Costa Rica, en el 28; y Perú, en el 45.
El informe destaca especialmente la importancia del Estado de derecho, la protección de los derechos de propiedad, una moneda estable, la apertura al comercio y un marco regulatorio que no obstaculice innecesariamente la entrada y el intercambio en los mercados.
En este sentido, los resultados venezolanos constituyen una señal relevante sobre la calidad del entorno institucional y económico en el que ciudadanos y empresas deben tomar decisiones, invertir, trabajar, emprender y proteger su patrimonio.
Venezuela ocupa el último lugar no simplemente porque el Estado intervenga mucho en la economía, sino porque presenta simultáneamente graves debilidades en las instituciones que, según la metodología del índice, permiten a las personas tomar decisiones económicas libremente: propiedad segura, reglas previsibles, moneda estable, libertad para comerciar y condiciones para emprender y competir.
El Economic Freedom of the World mide hasta qué punto las instituciones y políticas de un país permiten que las personas puedan tomar sus propias decisiones económicas. La edición 2026 utiliza 46 componentes y subcomponentes, agrupados en cinco grandes áreas: tamaño del gobierno; sistema legal y derechos de propiedad; estabilidad monetaria; libertad para comerciar internacionalmente; y regulación. Las calificaciones se expresan en una escala de cero a diez.
Una brecha que se refleja en la calidad de vida
Uno de los hallazgos más significativos del informe surge al comparar el 25 % de países con mayor libertad económica con el 25 % de menor libertad.
Según el Informe, en las economías pertenecientes al cuartil más libre, los ingresos promedio son 6,9 veces superiores, mientras que los ingresos del 10 % más pobre son 7,1 veces mayores que en las economías menos libres. Asimismo, la esperanza de vida es 14 años mayor y las personas trabajan, en promedio, seis horas menos por semana. El informe también señala menor mortalidad infantil, mayor satisfacción con la vida, gobiernos menos corruptos y mejores indicadores ambientales en el grupo de economías más libres.
Estos datos adquieren especial relevancia para Venezuela, al encontrarse precisamente en el último puesto de la clasificación mundial.
Venezuela no está en el último lugar por fallar en un único indicador: el resultado refleja una combinación de debilidades en prácticamente todos los pilares que el Fraser Institute considera necesarios para la libertad económica.
Por eso, el problema venezolano puede entenderse mejor como un deterioro institucional integral: existen obstáculos simultáneos para proteger la propiedad, preservar el valor del dinero, comerciar, invertir, competir y desarrollar empresas.
América Latina muestra realidades muy diferentes
La clasificación también evidencia las importantes diferencias existentes dentro de América Latina. Mientras Chile alcanza el puesto 20 con 7,85 puntos, Guatemala el 26 con 7,76 y Costa Rica el 28 con 7,75, otras economías aparecen considerablemente más abajo.
México ocupa el puesto 77 con 6,83 puntos; Brasil, el 85 con 6,64; Colombia y Ecuador comparten el puesto 97 con 6,45; Bolivia se encuentra en el 144 con 5,47; Argentina en el 151 con 4,86; y Venezuela cierra la clasificación en el puesto 165 con 2,94.
La comparación regional permite observar que la posición venezolana no responde simplemente a una característica de América Latina, sino que representa una situación particularmente extrema dentro de la propia región.
El informe también advierte que la libertad económica global disminuyó después de la pandemia, período durante el cual se incrementaron regulaciones, barreras comerciales y gasto gubernamental, acompañado de expansión monetaria. Aunque parte de estas políticas ha comenzado a revertirse, el Fraser Institute señala que el nivel de libertad económica del país promedio todavía no ha regresado a los niveles anteriores a la pandemia.
Para Venezuela, por tanto, subir en este índice requeriría mucho más que una reforma económica aislada: implicaría mejorar simultáneamente seguridad jurídica y propiedad, estabilidad monetaria, apertura al comercio y capital, condiciones regulatorias
para empresas y competencia, y reducir aquellas formas de intervención estatal que sustituyen las decisiones económicas de los ciudadanos.
Con información de Cedice Libertad













