El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, tuvo que responder la noche del jueves, en la Universidad de Harvard, a una serie de preguntas de estudiantes sobre corrupción en España, casos judiciales de su entorno familiar y político, y la posición española ante Venezuela.
Un estudiante venezolano de maestría en la Kennedy School, Daniel Santos Ramírez, cuestionó a Sánchez sobre los vínculos del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero con el régimen chavista.
El estudiante señaló que el régimen, ahora encabezado por Delcy Rodríguez, todavía se niega a convocar elecciones libres en Venezuela, incluso después de la captura del dictador Nicolás Maduro el 3 de enero, y advirtió que Zapatero, miembro del mismo partido de Sánchez, mantiene «estrechos vínculos políticos y presuntos vínculos financieros» con el régimen, algo que, dijo, no está en línea con la agenda democrática que el propio Sánchez defendió durante su intervención. El estudiante preguntó directamente si el mandatario español exigiría elecciones libres en Venezuela y se distanciaría de figuras como Zapatero.
Sánchez respondió citando la ley de amnistía migratoria aprobada por España, que, según dijo, normalizó la situación de más de 1,2 millones de migrantes hasta junio, siendo Colombia la primera nacionalidad en solicitarla, y Venezuela y Ecuador la tercera y cuarta, respectivamente. El mandatario precisó que, desde que está en el cargo, España ha reconocido, por razones humanitarias, permisos de residencia para más de 200.000 venezolanos.
Sánchez defendió su posición sobre Venezuela: «No reconocí los resultados electorales de Maduro. Siempre he abogado por elecciones libres en Venezuela, pero al mismo tiempo digo que el futuro de Venezuela tiene que ser decidido por el pueblo de Venezuela», afirmó, sin referirse directamente a los cuestionamientos sobre Zapatero.
Otras preguntas: corrupción, Pegasus y el Sáhara
Sánchez también fue interrogado sobre las causas judiciales que afectan a su esposa, su hermano y el exfiscal general Álvaro García Ortiz, vinculadas a casos de corrupción que han derivado en personas encarceladas. El mandatario reconoció que ha habido casos de corrupción en su gobierno y su partido, pero diferenció esos casos de las causas que afectan a su entorno familiar.
«Esos no son casos de corrupción ni escándalos. Esos son otros asuntos, y, para mí, la oposición y algunas asociaciones de extrema derecha han cruzado ciertas líneas rojas», afirmó, y lamentó que un joven estudiante ya diera por culpables a su hermano y su esposa.
Otro estudiante preguntó sobre el espionaje con el programa Pegasus al teléfono de Sánchez y de varios ministros, atribuido a Marruecos, y si eso influyó en el cambio de posición española sobre el Sáhara Occidental. Sánchez reconoció el hackeo, precisó que no se sabe quién lo perpetró y que se abrió una investigación, y defendió la posición española de apoyo a la resolución de la ONU para una región autónoma dentro de Marruecos, al tiempo que destacó que España es el país más comprometido en financiar ayuda humanitaria para el pueblo saharaui.













