El presidente de Paraguay, Santiago Peña, afirmó este miércoles ante la 81.ª Asamblea General de la ONU que quiere para Venezuela «una transición democrática real y duradera», como la que, según dijo, su país logró en 1989 tras 35 años de dictadura.
Peña se refirió a su reciente visita a Caracas, pese a la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países, y reconoció que esa decisión sorprendió y generó cuestionamientos. «No fui a Venezuela a validar un régimen. No fui a validar absolutamente nada. No, señores, más bien todo lo contrario. El Paraguay ama la democracia y cree que el pueblo venezolano merece también la democracia«, afirmó.
El mandatario sostuvo que su decisión respondió a que, durante 25 años, los líderes sudamericanos se limitaron a hacer declaraciones sobre Venezuela sin actuar, mientras el pueblo venezolano sufría. Afirmó que viajó al país para dar «un segundo paso» tras la caída del dictador Nicolás Maduro, y sostuvo que Paraguay abrió un canal de diálogo con las autoridades venezolanas para trabajar por «un país donde el poder resida en su único soberano: el pueblo».
«Dialogar no es renunciar a los principios ni olvidar el pasado. Es tener la valentía de mirar hacia adelante y actuar. No podemos esperar que los Estados Unidos de América o alguna potencia del norte resuelvan nuestros problemas. Tenemos que hacerlo nosotros mismos», afirmó.
Peña precisó que no busca «una foto» ni «un comunicado», sino una transición con instituciones, seguridad, economía y un pueblo reintegrado a la comunidad internacional, incluido el Mercosur. El mandatario sostuvo que el liderazgo paraguayo «no confunde el diálogo con la indiferencia», y que dialogar es también una forma de acompañar al pueblo venezolano y de combatir juntos el crimen transnacional.
El presidente pidió a los países latinoamericanos y a la ONU unirse para ayudar a que Venezuela «vuelva a insertarse al mundo» con un gobierno democrático y respetuoso de los derechos humanos. Citando a un poeta latino, Peña afirmó que «nada humano nos puede ser ajeno», y sostuvo que el sufrimiento del pueblo venezolano «es también el sufrimiento del pueblo paraguayo» y «debe ser el sufrimiento de todos».
El mandatario extendió esa reflexión a Nicaragua, Cuba y Haití. «Traigamos luz a esos pueblos hermanos, porque donde hay elecciones libres, hay esperanza», dijo.













