La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) escuchó el testimonio del defensor de derechos humanos Víctor Alfonso Navarro López, sobreviviente del centro de torturas El Helicoide, durante una audiencia pública celebrada en el marco del 195.º período ordinario de sesiones del tribunal, en Montevideo, Uruguay.
Navarro relató que, en la madrugada del 24 de enero de 2018, entre 35 y 40 efectivos del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) irrumpieron violentamente en su vivienda.
«Entraron, tumbaron la puerta, nos tiraron al piso con armas largas, varios con máscaras en la cara (…) Entraron a la casa sin orden de allanamiento, sin una orden de captura, y dijeron que tenían que hacer una entrevista porque habíamos creado una célula terrorista«, relató ante el tribunal.
Ya en El Helicoide, Navarro describió un patrón de maltrato psicológico y físico: amenazas contra sus familiares y de violencia sexual, golpes, y un episodio en el que un funcionario le habría introducido un arma cargada en la boca. «El funcionario en ese momento desbloqueó una pistola, le metió tres balas (…) me metió la pistola en la boca y me dijo: ‘Ahora sí, dime que tienes miedo, arrodíllate’. Y en efecto, yo me arrodillé, le dije que tenía miedo», relató.
Navarro señaló directamente al entonces director de El Helicoide, Carlos Calderón, como el funcionario que le atribuyó su detención a motivos políticos. «Él me dice que yo estaba allí por no obedecer al gobierno de Venezuela y que yo había creado una célula terrorista (…) Lo que él me plantea es: ‘Bueno, tú trabajas con los gringos y estás en contra del gobierno. De hecho, conseguimos un suéter en tu casa de Harvard‘», relató Navarro, en referencia a un viaje académico que había realizado a Estados Unidos meses antes.
El proceso judicial y las condiciones de reclusión
Navarro relató que se le impidió ser asistido por un abogado de su elección, tras presuntas amenazas contra su defensor privado, y que un abogado público le advirtió que no debía declarar. «Me dijo que si yo daba declaraciones me iba a ir peor (…) pero que si yo daba declaraciones ahí me iba a podrir», afirmó.
El joven describió las condiciones de la celda conocida como «Preventiva 1», donde permaneció junto a otras 15 personas. «Éramos 16 personas que dormíamos prácticamente en el suelo, con unas sábanas en el piso, no teníamos acceso a ver la luz del sol (…) teníamos todos los días un litro y medio de agua para poder bañarnos, defecar con eso«, relató.
También denunció haber sido castigado con 14 golpes de un palo y confinado en una celda conocida como «el bañito». «Te pasan las cucarachas por el cuerpo, escuchas como el sonido de los roedores, de las ratas que están allí», describió.
Navarro destacó, además, que un custodio le habría advertido que nunca saldría del centro, y vinculó esa amenaza a una mención pública de su caso por parte del numero dos del régimen Diosdado Cabello. «Diosdado Cabello los nombró, eso significa que ustedes nunca van a salir de aquí», relató que le dijo un custodio, y agregó: «Las decisiones vienen de arriba», frase que, según su testimonio, tanto los custodios como el propio Calderón repitieron ante sus reclamos.
La liberación bajo medidas cautelares
Navarro relató que el 2 de junio de 2018 fue notificado de su liberación bajo medidas sustitutivas, en el contexto de la presión política generada por unas elecciones que calificó de ilegítimas. Señaló que, en un acto en la Casa Amarilla, en presencia de la actual encargada del régimen, Delcy Rodríguez, y del entonces fiscal general, Tarek William Saab, la propia Rodríguez le dirigió una frase que recordó con precisión: «Delcy Rodríguez nos amenazó, me dijo: ‘Esto te pasó por trabajar con los gringos’, me dijo Delcy, me acuerdo clarito. Y me dio la mano», relató Navarro.
Ante el temor de ser detenido nuevamente, Navarro emigró posteriormente a Colombia y luego a Argentina, país que le reconoció la condición de refugiado.













