El presidente de Paraguay, Santiago Peña, aseguró que su país quiere «ayudar» a Venezuela a lograr una transición democrática, en declaraciones realizadas en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de la ONU, días después de su polémica visita a Caracas para reunirse con la encargada del régimen, Delcy Rodríguez.
«Nosotros entendemos perfectamente lo que implica este proceso de transición. Hay heridas enormes que todavía están muy abiertas. Esta es probablemente una de las crisis migratorias más grandes que ha experimentado América Latina, y cerca de 8 millones de venezolanos todavía fuera de Venezuela», afirmó Peña, quien reconoció que existe una «enorme preocupación» respecto a lo que debe ocurrir tras la captura del dictador Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero.
«La pregunta es todo lo que tiene que ocurrir después del 3 de enero. Y ahí es donde Paraguay quiere colaborar. Nosotros estamos para ayudar a Venezuela y al pueblo de Venezuela a hacer esa transición democrática y entregarle al pueblo venezolano el poder de decidir quién es su autoridad. Y esto requiere de marcos institucionales democráticos y un acompañamiento desde la comunidad internacional. Bueno, Paraguay quiere hacer eso«, sostuvo el mandatario.
Una visita cuestionada en Paraguay
Las declaraciones se produjeron tras la visita que Peña realizó el sábado a Caracas, donde se reunió con Rodríguez en el Palacio de Miraflores para acordar el inicio de un diálogo con miras a un eventual restablecimiento de relaciones diplomáticas, suspendidas desde enero de 2025. «Dimos inicio a un diálogo enfocado en el bienestar de los ciudadanos y en el eventual restablecimiento de nuestras relaciones diplomáticas y consulares», había publicado Peña en su cuenta de X, tras un encuentro que calificó como «de mutuo respeto», en el que abordaron el proceso institucional venezolano, el fortalecimiento económico y la lucha conjunta contra el crimen transnacional organizado.
Ambos gobiernos suscribieron un comunicado conjunto en el que afirmaron haber iniciado «una nueva etapa de relacionamiento», que sentaría las bases de una «dinamización progresiva y plena» de las relaciones diplomáticas. Previamente, el canciller venezolano, Félix Plasencia, y su homólogo paraguayo, Rubén Ramírez, habían firmado un comunicado para avanzar en la normalización bilateral, según reportó la estatal Venezolana de Televisión (VTV).
La visita generó críticas en Paraguay. El partido opositor Patria Querida afirmó que Peña «avergüenza» al país, y calificó de «repugnante» que el mandatario «legitime sonriente a los verdugos de una nación amiga». «La reciente visita de Santiago Peña a la cara visible del régimen que subyuga a los venezolanos (…) dejó imágenes que dañan profundamente la reputación del pueblo paraguayo», señaló el partido en un comunicado, en el que además cuestionó los «gravísimos daños institucionales y económicos» que, a su juicio, la gestión de Peña ha causado a Paraguay.
Venezuela había roto relaciones con Paraguay en enero de 2025, después de que Peña reconociera al presidente electo Edmundo González Urrutia como ganador de las elecciones presidenciales de 2024, en las que el Consejo Nacional Electoral (CNE), controlado por el chavismo, había proclamado vencedor a Maduro, sin publicar posteriormente las actas que debían respaldar los resultados.













