Oriana Brache, ciudadana española de origen canario, sobrevivió junto a su esposo y su hijo de cuatro años a casi 30 horas sepultada bajo los escombros de un edificio en Playa Grande, La Guaira, tras los terremotos del 24 de junio. En medio de la desesperación, llegó a darle su propia orina a su hijo para evitar que muriera deshidratado.
La familia quedó atrapada en lo que había sido la sala de su apartamento. El techo se detuvo a pocos centímetros de sus cuerpos y un sofá evitó que fueran aplastados. Sin ayuda de bomberos, militares o equipos oficiales, el padre de Jofram, esposo de Oriana, organizó a vecinos y logró abrir un hueco por el que finalmente fueron rescatados.
“Lo lograste, eres un valiente”, le dijeron a Luciano cuando salió de los escombros en brazos de su madre. La imagen del rescate recorrió el mundo.
Pero la tragedia dejó profundas heridas. La hermana menor de Oriana y su sobrino murieron en el colapso, mientras otra de sus hermanas permanece hospitalizada en Caracas. La familia asegura que el proceso de asistencia consular española ha sido burocrático y con poco acompañamiento. Oriana y su esposo incluso han recurrido a campañas de recaudación para cubrir los elevados costos médicos.
La familia vive actualmente en un apartamento prestado en Caracas y todavía no ha inscrito al niño en el colegio, ante la incertidumbre sobre dónde podrán establecerse.
Oriana ya había sobrevivido al desastre de Carmen de Uria en 1999. “Yo viví la tragedia del 99 en Carmen de Uria. Ya me dieron la oportunidad dos veces”, relató.
Ahora tiene claro que no regresará a La Guaira. “A La Guaira no queremos regresar. Jamás”, afirmó. “La vida ya me dio dos oportunidades. No pienso tentar una tercera”.














