El ingeniero estructural japonés Kit Miyamoto, uno de los especialistas internacionales con mayor experiencia en reconstrucción tras desastres naturales, aseguró que Venezuela cuenta con la capacidad técnica para recuperarse de los daños causados por los terremotos del pasado 24 de junio, aunque advirtió que será fundamental mejorar la supervisión de las obras y aplicar correctamente las normas de construcción sismorresistente.
Durante una entrevista, Miyamoto explicó que su presencia en el país forma parte de una iniciativa de asistencia humanitaria y técnica para evaluar los daños en las zonas afectadas, especialmente en La Guaira, donde analizó las condiciones de las edificaciones y del terreno.
El experto japonés, quien ha participado en procesos de reconstrucción en países como China, Turquía, Italia, México y Japón, comparó la situación venezolana con otros grandes terremotos que ha atendido, como el ocurrido en Turquía en 2023, donde cerca de 35.000 edificios colapsaron y cientos de miles resultaron afectados.
“Este es uno de los peores desastres que he visto en los últimos 20 años”, afirmó Miyamoto, al señalar que los daños observados en Venezuela tienen similitudes con otras tragedias sísmicas de gran magnitud.
Miyamoto destacó que Venezuela cuenta con buenos ingenieros y códigos de construcción adecuados, pero señaló que pequeños errores durante la ejecución de las obras pueden generar consecuencias graves durante un terremoto.
Explicó que en algunas edificaciones observó problemas relacionados con la colocación del acero dentro del concreto, como barras que no alcanzaban la profundidad necesaria en las fundaciones o columnas, fallas que atribuyó a deficiencias en la supervisión durante la construcción.
“Es muy importante que la inspección sea hecha por ingenieros”, afirmó, al destacar que este tipo de problemas también se han registrado en otros países afectados por terremotos.
El especialista indicó que las nuevas construcciones en Venezuela presentan, en su mayoría, condiciones adecuadas, pero insistió en que pequeños detalles técnicos deben ser corregidos para garantizar mayor seguridad.
Sobre los daños registrados en La Guaira, Miyamoto explicó que una de las principales razones está relacionada con las condiciones del subsuelo, debido a que las zonas con terrenos blandos pueden amplificar las ondas sísmicas.
Comparó el caso venezolano con Ciudad de México, donde los terremotos de 1985 y 2017 provocaron graves daños debido a las características del terreno sobre el que está asentada la ciudad.
El ingeniero aseguró que sí es posible continuar construyendo en zonas como La Guaira, pero insistió en que debe hacerse con diseños adecuados y cumpliendo estrictamente las normas técnicas.
“Venezuela cuenta con la experiencia y la tecnología. Lo importante es hacerlo correctamente”, afirmó.
Miyamoto informó que su equipo desarrollará un programa junto a unos 100 ingenieros venezolanos para evaluar viviendas afectadas mediante una aplicación tecnológica que permitirá clasificar los daños y determinar las reparaciones necesarias.
Explicó que las estructuras serán categorizadas en tres grupos:
- Edificios negros: aquellos con daños severos que deben ser demolidos por representar un riesgo.
- Edificios azules: construcciones con daños reparables, principalmente en elementos no estructurales.
- Edificios verdes: edificaciones que no presentan daños significativos.
El especialista señaló que la evaluación se realizará por sectores y permitirá acelerar el proceso de reconstrucción, además de generar oportunidades laborales para comunidades afectadas.
Aeropuerto de Maiquetía podría recuperarse en cuatro semanas
Sobre la infraestructura estratégica de La Guaira, como el aeropuerto internacional Simón Bolívar de Maiquetía y el puerto, Miyamoto indicó que los daños observados en el terminal aéreo son principalmente superficiales.
Según el ingeniero, la terminal internacional presenta afectaciones no estructurales que podrían ser reparadas en aproximadamente cuatro semanas.
Miyamoto afirmó que su equipo permanecerá en Venezuela durante el proceso de recuperación y reconstrucción, como lo ha hecho en otros países afectados por desastres.
“Nuestra misión no es política, es ayudar a la gente. Identificamos científicamente lo que debe hacerse y trabajamos para apoyar a las personas en el terreno”, expresó.














