El corresponsal del canal australiano ABC News para Norteamérica, Kamin Gock, denunció que él, su camarógrafo y su productor local fueron rodeados por seis agentes policiales en Caracas mientras cubrían los terremotos del 24 de junio, y que uno de los hombres se identificó como perteneciente a la inteligencia estatal y ordenó a otro agente llamar a la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) para detenerlos e interrogarlos.
«Ese fue el momento en que mi camarógrafo, mi productora local y yo fuimos rodeados. Un hombre dijo que era de la agencia de inteligencia estatal y ordenó a otro oficial llamar a la DGCIM para que nos detuvieran e interrogaran», relató Gock. «Es conocida localmente como la policía de torturas y tiene un largo historial de violaciones de derechos humanos y de hacer desaparecer a activistas políticos y periodistas».
El incidente ocurrió frente a la morgue de Caracas. Los agentes fotografiaron sus visas y los obligaron a revisar la cámara para eliminar imágenes que habían tomado del edificio. La productora venezolana del equipo intervino y convenció a los agentes de que el equipo estaba en el país legalmente, lo que les permitió marcharse. Al llegar al auto, la productora les dijo: «No puedo garantizar su seguridad. Creo que deberían considerar salir del país lo antes posible».
Gock describió el episodio como «un pequeño ejemplo del régimen en acción», pero señaló que las señales de que la maquinaria represiva se mantiene activa estaban «en todas partes»: reportes de Guardias Nacionales exigiendo pagos a familiares para retirar cuerpos de los escombros, trabajadores humanitarios internacionales bloqueados en comunidades devastadas, y ciudadanos usando herramientas de jardinería y sus propias manos para rescatar a sus seres queridos. «Un hombre me señaló a los Guardias Nacionales parados alrededor y me preguntó: ¿por qué cargan armas en vez de palas?», relató.
El día del incidente fue el mismo en que la encargada Delcy Rodríguez convocó una rueda de prensa con medios internacionales en la que rechazó las críticas a la respuesta oficial y acusó a los medios de «generar desinformación y politizar una tragedia humanitaria».
Gock contrastó ese discurso oficial con lo que encontró en el terreno: «Las personas con quienes hablé dicen que la respuesta del gobierno fue lenta y descoordinada y que en ocasiones obstaculizó las operaciones de búsqueda y rescate».
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