Especialistas en conservación ambiental advirtieron que utilizar el mar como vertedero para los escombros dejados por los terremotos del pasado 24 de junio en Venezuela tendría consecuencias irreversibles para los ecosistemas marinos y las comunidades costeras de La Guaira.
La conservacionista Karen Brewer-Carías explicó que, aunque lanzar los desechos al mar pueda parecer una solución rápida y económica, esta práctica alteraría la estructura del fondo marino y modificaría las corrientes costeras, con efectos que podrían prolongarse durante décadas.
«Lanzar los desechos al mar no es la mejor práctica y no será beneficioso para las comunidades. Muchas veces se hace porque parece lo más fácil», afirmó la especialista.
Brewer-Carías alertó que el yeso, el cemento y otros materiales de construcción permanecerán suspendidos en el agua durante largo tiempo, formando una nube que bloqueará la luz solar necesaria para la supervivencia de los arrecifes de coral. La desaparición de estos ecosistemas provocaría cambios en los patrones de reproducción y migración de numerosas especies de peces, afectando también a las comunidades que dependen de la pesca.
Asimismo, señaló que los escombros de edificaciones modernas contienen sustancias potencialmente tóxicas, como plomo, restos de pinturas y combustibles, que podrían alterar la composición química del agua y el equilibrio de los ecosistemas marinos.
«Va a cambiar la bioquímica de todo el lugar, el pH del agua y la forma en que se comportan los organismos. Toda la naturaleza está conectada y esto puede convertirse en un problema de bienestar común y calidad de vida», advirtió.
La especialista insistió en que la disposición final de los escombros debe realizarse en espacios seguros en tierra firme, donde puedan ser clasificados y procesados adecuadamente, para evitar daños ambientales que comprometan el futuro del litoral central venezolano.













