El consejo editorial del diario estadounidense Washington Post publicó este domingo un editorial en el que argumenta que Venezuela no podrá alcanzar su pleno potencial económico sin avanzar de manera concreta hacia la celebración de elecciones, y que la ausencia de democracia seguirá espantando a los grandes inversores internacionales, en particular a los del sector petrolero.
El texto reconoce que, tras la captura de Nicolás Maduro, el régimen interino ha sido «indudablemente más cooperativo» con la administración del presidente Donald Trump ordenó el arresto del dictador Nicolás Maduro, y que la encargada, Delcy Rodríguez, ha demostrado ser moldeable.
Sin embargo, advierte que esa docilidad se debe únicamente a que Rodríguez sabe que Trump está dispuesto a usar la fuerza militar si es necesario, y que «el sucesor de Trump no necesariamente gozará de esa credibilidad».
El editorial señala que Trump ha recurrido a incentivos para cooptar a los nuevos líderes, incluyendo el reciente levantamiento de las sanciones impuestas en 2018 a Rodríguez cuando era vicepresidenta de Maduro. Con su respaldo, la Asamblea Nacional chavista aprobó legislación para permitir mayor inversión privada y extranjera en los sectores energético y minero.
Pero el diario advierte que lo que Caracas concede hoy, ya lo ha quitado antes: bajo Hugo Chávez en 2007, empresas como ExxonMobil y ConocoPhillips perdieron miles de millones de dólares en confiscaciones y nacionalizaciones.
El riesgo no es solo financiero. El Post recuerda que seis ejecutivos de Citgo, entre ellos cinco ciudadanos estadounidenses, fueron retenidos injustamente como rehenes por el régimen de Maduro durante casi cinco años y usados como moneda de cambio para obtener la liberación de dos sobrinos de Maduro encarcelados en Estados Unidos por narcotráfico. «El aparato de seguridad del Estado sigue lleno de matones socialistas», advierte el editorial, y pregunta: «¿Qué impediría que tomaran más rehenes en los años venideros?»
El texto cita declaraciones recientes de los máximos ejecutivos de las dos grandes petroleras estadounidenses. En enero, el CEO de ExxonMobil, Darren Woods, calificó a Venezuela de país «no invertible» y argumentó que necesita una «transición hacia un gobierno representativo». En marzo, el CEO de ConocoPhillips, Ryan Lance, calificó las reformas del régimen de «deplorablemente insuficientes», mientras sigue intentando recuperar los 12.000 millones de dólares que su empresa perdió bajo Chávez.
El Post reconoce que la producción petrolera venezolana ha repuntado hasta superar el millón de barriles diarios y que un economista venezolano proyecta un crecimiento económico de hasta 15% este año. Pero concluye que ese crecimiento no será sostenible sin un gobierno fundamentalmente confiable. «Eso no es un llamado a una campaña democrática al estilo de Irak; es un reconocimiento de la realidad para los negocios en todo el mundo», cierra el editorial.













