El esperado retorno de la líder venezolana y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, al país se perfila como una prueba de fuego para la encargada del régimen chacvista, Delcy Rodríguez, que medirá su supuesta apertura política y si las libertades siguen restringidas, opinan expertos.
Machado se ha consolidado en los últimos tres años como la líder de la oposición en términos de apoyo popular, habiendo obtenido más del 90 % de los votos en las primarias de 2023.
«Su eventual retorno pone a prueba el ámbito de las libertades en el sistema actual, que ya aprovechan miembros de su partido Vente (Venezuela) y otras organizaciones», dijo a EFE el politólogo y profesor universitario Guillermo Tell Aveledo.
El experto destacó también la reanudación del activismo político en el país, con la reaparición de dirigentes que permanecían en la clandestinidad y recientes movilizaciones de estudiantes en las calles, un espacio que había quedado cercenado tras las más de 2.400 detenciones poselectorales de 2024.
Por un lado, Delcy Rodríguez promueve una ley de amnistía para eventos ocurridos entre 1999 y 2026, pero esa norma excluye varios hechos y delitos de los que el régimen ha señalado a Machado.
De hecho, señaló Tell Aveledo, el artículo 9 de la norma «parece estar redactado para excluirla específicamente».
Según ese artículo, no son objeto de la amnistía quienes promuevan, apoyen o financien acciones de fuerza u operaciones militares.
A ello se suma la declaración de Rodríguez al canal NBC News el pasado febrero, cuando advirtió que si Machado vuelve al país, tendrá que responder sobre «por qué pidió una intervención militar, por qué pidió sanciones contra Venezuela y por qué celebró las acciones que tuvieron lugar a comienzos de enero».
La especialista en comunicación política y opinión pública Mariana Bacalao señala que «más allá de los riesgos personales que eso pueda implicar» para Machado, su regreso también «sería un termómetro de la situación» en Venezuela.
«Si puede entrar y ejercer sus derechos políticos sin restricciones, actuaría como una señal, una luz verde para quienes fueron forzados al exilio o a la clandestinidad (…), si, por el contrario, eso no es posible, pondría en duda la disposición o la capacidad real de abrir el sistema a un proceso de democratización, pudiendo afectar su credibilidad», indicó a EFE.
Cuando regrese a Venezuela, Machado emprenderá una gira por el país, ha anticipado su partido. La propia dirigente señaló en un vídeo difundido en redes sociales que se enfocará en «garantizar una transición a la democracia ordenada, sostenible e indetenible».
Igualmente anunció que quiere lograr un «gran acuerdo nacional» para la gobernabilidad del país, al advertir que quienes integran el Gobierno de Rodríguez «son los mismos que han torturado y perseguido, encarcelado, desaparecido, asesinado, expropiado y mentido».
El objetivo es prepararse para «una nueva y gigantesca victoria electoral», resaltó Machado.
Con información de EFE / Bárbara Agelvis Maza














